Uno de los cambios más evidentes durante el confinamiento en nuestras casas en los últimos meses por la crisis del COVID-19, ha sido el crecimiento el comercio electrónico. El cierre de muchas tiendas físicas y las horas “navegando” desde casa han dado un empujón definitivo a las ventas on-line.

Hay que destacar también la buena respuesta de las infraestructuras en España, ya que partíamos de una posición de fuerza en cuanto a hiper-conectividad. Según el informe “Sociedad Digital en España 2019” de la Fundación Telefónica, 3 de cada 4 hogares en nuestro país disponen de acceso ultrarrápido a internet gracias a la fibra óptica, lo que nos coloca 6 puntos por encima de la media Europea.

Según datos de la consultora Kantar, durante las primeras semanas del Estado de Alarma, las compras online han subido exponencialmente respecto al mismo periodo del año anterior. En la última semana de abril, llegaron al 3,6% frente al 1,5% del 2019, y en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, ha crecido del 2,5% al 5%.

Muchos pequeños comercios y emprendedores han visto en la opción digital el único canal por el que llegar a sus clientes durante este periodo, así como la oportunidad de llegar a mercados hasta ahora inalcanzables en la venta presencial.

Antes de lanzarnos a la venta on-line, además del correspondiente Caso de negocio o Modelo Canvas, debemos plantearnos qué legislación nos afecta, para lo que es recomendable hacernos un par de preguntas entes de empezar:

¿Comenzamos de cero?

De ser así, hay que tener en cuenta que, dependiendo de los productos y servicios que vayamos a comercializar en la red, pueden tener unas leyes específicas para su actividad, como puede ser la distribución de medicamentos, la importación o exportación de bienes, los alimentos, servicios profesionales regulados etc.

También conviene plantearnos si venderemos por nosotros mismos o a través de terceros. Si lo hacemos a través de terceros, contaremos con la ventaja de que muchos portales conocidos como “marketplaces” (Amazon, Ebay, Facebook Marketplace etc.) cuentan ya con una buena posición en el mercado y por lo tanto los productos que se suban a ellos tendrán una gran difusión, pudiendo llegar a alcanzar más clientes.

No tendremos que preocuparnos por algunos de los requisitos legales (que cumplirá el “marketplace”) o por construir el “e-commerce” con todos sus componentes tecnológicos y de medios de pago. La creación de marca y derivación de tráfico, correrá también por cuenta del “marketplace”. A cambio de esto, deberemos pagar una comisión por cada venta y probablemente una cantidad fija por exponer nuestros productos.

Si optamos por desarrollar nuestro propio “e-commerce” tendremos que solucionar todos los aspectos tecnológicos y de pago (aunque podemos optar por plataformas como Magento o Shopify) y analizar que cumplimos con la legislación vigente en España.

¿Cuáles son las Leyes aplicables en el comercio electrónico y las principales obligaciones?

1.- Comenzamos por la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y el Comercio Electrónico . Incorpora a nuestro ordenamiento la Directiva 2000/31/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 8 de junio, relativa a determinados aspectos de los servicios de la sociedad de la información, en particular, el comercio electrónico en el mercado interior. Su finalidad principal es la de proteger los derechos de los consumidores y usuarios de productos y servicios a través de Internet, regulando las obligaciones de las empresas así como las campañas de “emailing” o la recogida y almacenamiento de “cookies”.

2.- La Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios,  que está orientada a asegurar la transparencia en las tiendas de comercio electrónico.

Las principales modificaciones que se introdujeron fueron referentes a la obligación de informar sobre determinados aspectos al realizar una compra, las condiciones de envío y prestación del servicio, cambios del derecho de desistimiento en las devoluciones, en las condiciones de las llamadas comerciales y en la forma en la que se debe prestar el servicio de atención al cliente.

3.- La Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales  y el Reglamento General de Protección de Datos

No son pocas las obligaciones con respecto a protección de datos en el comercio electrónico, que podemos resumir así:

  •  Registrar la web ante la Agencia Española de Protección de Datos.
  •  Recoger los respectivos consentimientos de los interesados para el tratamiento de sus datos.
  •  Firmar contrato con cada uno de los encargados de tratamiento.
  •  Informar de las transferencias internacionales de datos.
  •  Facilitar las opciones de acceso, modificación, eliminación etc. de los datos de los interesados.
  •  Contar con una Política de privacidad en la que se informe de todo lo previsto en los artículos 13 y 14 del Reglamento)

4.- La Ley sobre Condiciones Generales de la Contratación , muchas veces olvidada en el comercio electrónico. Además del Aviso legal, la Política de privacidad y el aviso de cookies, tendremos que incluir en nuestra web o aplicación las Condiciones Generales de Contratación. Son las disposiciones establecidas previamente por el vendedor, y el comprador no puede más que aceptarlas o rechazarlas. En ellas tendremos que detallar también las obligaciones establecidas en la Ley de Ordenación del Comercio Minorista

Los datos principales son:

  • La identidad del vendedor.
  •  Descripción del producto o servicio ofrecido en el comercio electrónico.
  •  Información precisa y detallada del precio, incluyendo tasas e impuestos, gastos de envío y si se aplicaran descuentos u ofertas, el precio original y el final. Los costes adicionales no pueden aparecer seleccionados por defecto.
  •  Descripción detallada del proceso de compra, desde la selección del producto hasta el acuse de recibo.
  •  Las formas de pago disponibles y el plazo de entrega.
  •  El Derecho de desistimiento del comprador (legalmente, 14 días) y cómo ejecutarlo.
  •  El idioma.
  •  Otra información como productos defectuosos, duración del contrato, resolución de conflictos etc.

Deberemos asegurarnos de que estas Condiciones Generales de Contratación sean accesibles desde cualquier página de la web y estén redactadas de manera comprensible.
La reinvención económica a través de la aceleración digital de la formación, el trabajo y el consumo, va a ser una pieza clave en la recuperación de las consecuencias de esta pandemia y la consecuente crisis económica. Emprendedores, startups, comercios y Pymes tienen una oportunidad para aprovechar el cambio sustancial en los hábitos de consumo que ha venido para quedarse.

Javier Contin Guillén, Abogado en International SOS España